domingo, 20 de enero de 2008
Vinilo
Me encanta la propuesta de mi amigo Sergio, que en su blog cuenta que, para recuperar la fidelidad de sonido de los viejos discos de vinilo, hizo una inversión y se compró un tocadiscos y ahora disfruta de esa calidad. Y empezó a comentar en ese espacio los clásicos de la música. El primero fue Close to the Edge, de Yes. Es ese tipo de iniciativas que a veces la gente tiene y que permite recuperar tesoros valiosísimos que parecen, si no perdidos, bien guardados en algún cajón. Me encanta la propuesta. Trataré de seguirla de cerca.
sábado, 19 de enero de 2008
viernes, 18 de enero de 2008
Dedo
Ayer vi Sábado, una película argentina que tenía ganas de ver desde hace mucho tiempo. Está más o menos. Pero lo que más me gustó fue un chiste que hace al pasar una de las protagonistas.Muestra su dedo meñique y le pregunta al chico que está con ella:
-¿Sabés por qué los chinos no usan este dedo?
El chico la mira y no sabe qué responderle. Ella dice:
-Porque es mío.
jueves, 17 de enero de 2008
Olé toma prestado
Mi amigo Marcos, hacedor del cuidado e informadísimo blog "Defensa y Justicia", me manda hoy un sms:
El blog crece. En el OLÉ de hoy se puede ver una foto en que están juntos REZZA y PASCUTTI, que fue tomada y producida por mí. Y también me robaron las formaciones. Y pusieron fuente defensapasion.com.ar, web en la que también participo, pero todo lo robaron de blogdeldefe.blogspot.com.
Cosas que pasan. Desde aquí le hacemos justicia al blog de Marcos, y de paso le damos también difusión a la foto que hizo él mismo y que hoy reproduce uno de los diarios más vendidos del país.
El blog crece. En el OLÉ de hoy se puede ver una foto en que están juntos REZZA y PASCUTTI, que fue tomada y producida por mí. Y también me robaron las formaciones. Y pusieron fuente defensapasion.com.ar, web en la que también participo, pero todo lo robaron de blogdeldefe.blogspot.com.Cosas que pasan. Desde aquí le hacemos justicia al blog de Marcos, y de paso le damos también difusión a la foto que hizo él mismo y que hoy reproduce uno de los diarios más vendidos del país.
miércoles, 16 de enero de 2008
Qué simpáticos que somos
Por supuesto, el título del post es un chiste. Precisamente por creer qué buenos que somos, es que en tantos países no nos quieren.
Pero ahora una encuesta realizada en Madrid indica que los argentinos somos los inmigrantes más simpáticos para la gente que vive en esa ciudad, tanto españoles como demás extranjeros. Una buena noticia.
Pero ahora una encuesta realizada en Madrid indica que los argentinos somos los inmigrantes más simpáticos para la gente que vive en esa ciudad, tanto españoles como demás extranjeros. Una buena noticia.
Palimpsesto
Aprendí lo que significa esta palabra en la facultad. "Manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente", y también "tablilla antigua en que se podía borrar lo escrito para volver a escribir", son los significados que le otorga la RAE. Hace unos días, cuando estuve dándole una pequeña lavada de cara a este blog, recordé que era ese el título que había elegido para la lista de los archivos de El Caballero de la Triste Figura.
Y también lo recordé hoy, que anduve paseando en bicicleta por Florencio Varela.
Hay un monumento que está en una plazoleta de la avenida San Martín, frente a la plaza que todos conocemos en general como San Juan Bautista pero que se llama como la ciudad, Florencio Varela. Es uno de esos monumentos a los que, de ver tanto, nunca les prestamos atención. Me acerqué para ver qué decía la placa que tiene en un costado. Allí hay grabado un texto, y sobre él un grafiti. Cuando uno ve el cartel a más de un metro de distancia, la pintura es lo único que se ve. La placa es una especie de palimpsesto.
Una vez me dijeron que, debido a la diferencia de altitud entre Florencio Varela y la ciudad de Buenos Aires, la punta de este monumento está tantos metros sobre el nivel del mar como la punta del Obelisco porteño. Pero nunca nadie me lo confirmó.
Y también lo recordé hoy, que anduve paseando en bicicleta por Florencio Varela.Hay un monumento que está en una plazoleta de la avenida San Martín, frente a la plaza que todos conocemos en general como San Juan Bautista pero que se llama como la ciudad, Florencio Varela. Es uno de esos monumentos a los que, de ver tanto, nunca les prestamos atención. Me acerqué para ver qué decía la placa que tiene en un costado. Allí hay grabado un texto, y sobre él un grafiti. Cuando uno ve el cartel a más de un metro de distancia, la pintura es lo único que se ve. La placa es una especie de palimpsesto.
Una vez me dijeron que, debido a la diferencia de altitud entre Florencio Varela y la ciudad de Buenos Aires, la punta de este monumento está tantos metros sobre el nivel del mar como la punta del Obelisco porteño. Pero nunca nadie me lo confirmó.
lunes, 14 de enero de 2008
Regreso
Este post es un doble regreso y hace tiempo que lo vengo demorando. Regreso por un lado al mundo de los blogs, después de bastante tiempo sin actualizaciones. Y regreso también a este blog, que había decidido congelar un tiempo para dedicarme a Del lado de allá, el blog que creé para contar algunas de mis peripecias europeas.
En estos momentos estoy de nuevo en la Argentina, disfrutando y sufriendo el verano del sur del Gran Buenos Aires. Y desde aquí planeo volver a darle vida a este, mi viejo y querido blog.
La idea es que esto no sea solamente una declaración de principios, sino que tenga correlación con mis actos y que pueda postear algunas cosas en los días futuros. Espero que así sea.
En estos momentos estoy de nuevo en la Argentina, disfrutando y sufriendo el verano del sur del Gran Buenos Aires. Y desde aquí planeo volver a darle vida a este, mi viejo y querido blog.
La idea es que esto no sea solamente una declaración de principios, sino que tenga correlación con mis actos y que pueda postear algunas cosas en los días futuros. Espero que así sea.
martes, 18 de diciembre de 2007
Menos que cero
Ocho y media de la mañana. Desayuno en Madrid. La televisión informa que en Salamanca la temperatura durante la noche llegó a los 8 grados bajo cero. Que en otras ciudades de la región rondó los 4 ó 5 bajo cero. Que en Madrid no llegó a tanto, pero que estuvo unas décimas por debajo del cero. A las ocho y media la temperatura ha subido, pero yo tengo frío.
En eso, miro por la ventana y en el edificio de enfrente, en el cuarto piso, un hombre se asoma al balcón. Mira hacia abajo. ¿Qué hay abajo? No lo sé. Lo que a mí me tiene absorto es otra cosa: ese hombre está con el torso desnudo, y lo único que lo abriga es un toallón atado en la cintura. Ese hombre no tiene frío. Deja la ventana abierta, de modo que el frescor matinal refrigera toda la casa. Pero eso también es secundario. Lo primordial, lo que no puedo entender, es lo que veo en primer plano: ese hombre que mira hacia abajo no tiene frío.
Varios segundos después, el hombre levanta la mirada y, como si hubiera sentido encima el peso de mis ojos, me mira. Hacemos contacto visual. Me siento como en una película de Hitchcock y entonces dejo de mirar. Vuelvo a mi café con leche y al televisor, que ahora habla de Kaká y de la violencia en el fútbol chileno.
Al rato me asomo a la ventana y miro hacia abajo. Ah, parece que llovió, me sorprendo.
En eso, miro por la ventana y en el edificio de enfrente, en el cuarto piso, un hombre se asoma al balcón. Mira hacia abajo. ¿Qué hay abajo? No lo sé. Lo que a mí me tiene absorto es otra cosa: ese hombre está con el torso desnudo, y lo único que lo abriga es un toallón atado en la cintura. Ese hombre no tiene frío. Deja la ventana abierta, de modo que el frescor matinal refrigera toda la casa. Pero eso también es secundario. Lo primordial, lo que no puedo entender, es lo que veo en primer plano: ese hombre que mira hacia abajo no tiene frío.
Varios segundos después, el hombre levanta la mirada y, como si hubiera sentido encima el peso de mis ojos, me mira. Hacemos contacto visual. Me siento como en una película de Hitchcock y entonces dejo de mirar. Vuelvo a mi café con leche y al televisor, que ahora habla de Kaká y de la violencia en el fútbol chileno.
Al rato me asomo a la ventana y miro hacia abajo. Ah, parece que llovió, me sorprendo.
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