Esta es la portada del nuevo número de la revista Teína, que saldrá en los próximos días. Incluye entrevistas mías a dos de los escritores argentinos más representativos de la generación que comenzó a publicar en los años 90: Rodrigo Fresán y Sergio Chejfec.
viernes, 30 de enero de 2009
Adelanto de la próxima Teína
Esta es la portada del nuevo número de la revista Teína, que saldrá en los próximos días. Incluye entrevistas mías a dos de los escritores argentinos más representativos de la generación que comenzó a publicar en los años 90: Rodrigo Fresán y Sergio Chejfec.
jueves, 29 de enero de 2009
Homero le habla a Bart de la Copa del Rey
-Vos por lo menos estás en Madrid y tenés cines en versión original -me dijo hace poco, por chat, una chica argentina que vive en Pamplona. Me lo dijo con una suerte de indignada resignación (o resignada indignación).
Y razón no le falta. Una de las cosas que más sufrimos los argentinos que estamos aquí son los doblajes de las películas. Primero, porque no estamos acostumbrados a ver películas dobladas. En Argentina, si vamos al cine, alquilamos en el videoclub o miramos algo en el cable, accedemos a las voces reales de los actores. Aquí, en general, no. Pero además, los doblajes que llegan a la Argentina son a un español bastante neutro, digamos, que no tiene el acento de ningún país, sino que constituye casi un acento especial, distinto a cualquier otro: el "acento de doblaje".
Incluso cuando el doblaje tiene influencias más o menos marcadas de un país o una región, como suele ocurrir con los dibujos y las animaciones, nos resulta simpático y lo aceptamos. Los mexicanismos de Shrek o frases de Los Simpson como "¡matanga!", "anda la osa", "me quiero volver chango" o "cómete mis calzones", por ejemplo.
Pero que Homero le hable a Bart de la Copa del Rey, les juro, es demasiado...
En general, cuando uno explica que no le gusta ver las películas dobladas, lo primero que argumentan los españoles es que "los doblajes en España son muy buenos". Deben serlo. Pero la cuestión va más allá. Entonces uno explica que no tiene que ver la calidad del doblaje, que sea bueno o malo, sino la existencia misma del doblaje, que uno quiere ver la versión original, no a Jim Carrey haciendo muecas con una voz bien castiza superpuesta...
Y uno cuenta en ese momento que en Argentina vemos todas las películas así. Y es cuando el interlocutor español abre los ojos como platos y dice "joder, entonces debéis tener un nivel altísimo de inglés". Bueno, no, no lo hacemos para aprender inglés...
Las conversaciones llegan en general hasta por ahí. Ellos no están interesados en hacer el esfuerzo que les representa leer los subtítulos, y prefieren escuchar a Al Pacino hablar con acento de Castilla y León. Cada loco con su tema, diría, pero claro, si sos argentino y vivís en algún lugar de España que no sea Madrid y quizá Barcelona, te jodés.
Y razón no le falta. Una de las cosas que más sufrimos los argentinos que estamos aquí son los doblajes de las películas. Primero, porque no estamos acostumbrados a ver películas dobladas. En Argentina, si vamos al cine, alquilamos en el videoclub o miramos algo en el cable, accedemos a las voces reales de los actores. Aquí, en general, no. Pero además, los doblajes que llegan a la Argentina son a un español bastante neutro, digamos, que no tiene el acento de ningún país, sino que constituye casi un acento especial, distinto a cualquier otro: el "acento de doblaje".
Incluso cuando el doblaje tiene influencias más o menos marcadas de un país o una región, como suele ocurrir con los dibujos y las animaciones, nos resulta simpático y lo aceptamos. Los mexicanismos de Shrek o frases de Los Simpson como "¡matanga!", "anda la osa", "me quiero volver chango" o "cómete mis calzones", por ejemplo.
Pero que Homero le hable a Bart de la Copa del Rey, les juro, es demasiado...
En general, cuando uno explica que no le gusta ver las películas dobladas, lo primero que argumentan los españoles es que "los doblajes en España son muy buenos". Deben serlo. Pero la cuestión va más allá. Entonces uno explica que no tiene que ver la calidad del doblaje, que sea bueno o malo, sino la existencia misma del doblaje, que uno quiere ver la versión original, no a Jim Carrey haciendo muecas con una voz bien castiza superpuesta...
Y uno cuenta en ese momento que en Argentina vemos todas las películas así. Y es cuando el interlocutor español abre los ojos como platos y dice "joder, entonces debéis tener un nivel altísimo de inglés". Bueno, no, no lo hacemos para aprender inglés...
Las conversaciones llegan en general hasta por ahí. Ellos no están interesados en hacer el esfuerzo que les representa leer los subtítulos, y prefieren escuchar a Al Pacino hablar con acento de Castilla y León. Cada loco con su tema, diría, pero claro, si sos argentino y vivís en algún lugar de España que no sea Madrid y quizá Barcelona, te jodés.
lunes, 19 de enero de 2009
Lo que me perdí de Madrid
Vuelvo al blog, luego de una temporada en Argentina, dos tercios de ella trabajando desde allá y el último, de vacaciones. ¿Qué me perdí de Madrid durante estas semanitas? Principalmente, la tormenta de nieve que colapsó la ciudad, bloqueó caminos y dejó el Parque del Retiro así de lindo:





De hecho, alguien armó un powerpoint con estas y otras imágenes y a mí, que no tengo tantos contactos españoles, me llegó por dos personas que no se conocen entre sí. Así que evidentemente esto no fue un acontecimiento sólo para quienes venimos de afuera, sino también para la gente que vive en Madrid.
Pero bueno, ya podré disfrutar de alguna nevada próxima sobre la ciudad...





De hecho, alguien armó un powerpoint con estas y otras imágenes y a mí, que no tengo tantos contactos españoles, me llegó por dos personas que no se conocen entre sí. Así que evidentemente esto no fue un acontecimiento sólo para quienes venimos de afuera, sino también para la gente que vive en Madrid.
Pero bueno, ya podré disfrutar de alguna nevada próxima sobre la ciudad...
lunes, 29 de diciembre de 2008
Pregunta
Muchos días sin postear nada. Hace calor y no paso mucho tiempo sentado frente a la computadora. Pero hace un rato escribí algo para el Chancho. Una pregunta: ¿Qué nombre le pondrías a tu calle, si pudieras hacerlo? Está acá.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
La dureza de la realidad
Esta publicidad me parece terrible, horrorosa. El hombre que se ve en el video es -según Puertas Pentágono- un delincuente, y, como tal, responde a las características físicas de un delincuente -a las características que Puertas Pentágono considera que le corresponden a un delincuente-: gordito, sudado, con una barba de dos días.
De más está decir, por supuesto, que conozco mucha gente así. Con la misma pinta, o "peor" (peor tomando en cuenta estos horribles parámetros), que el hombre de la publicidad. Y que no son delincuentes.
Pero lo que se ve aquí no es todo. En la versión televisiva de este aviso, más breve, se ve al hombre chocar contra la puerta y luego se muestra, del otro lado de la puerta, a una familia tranquila y feliz. Un hombre, una mujer y una niña, están leyendo. Su aspecto, desde luego, es diferente; no están sudados, están vestidos con pulcritud, afeitados y peinados. Y su tranquilidad no se ve afectada por el choque de este hombre contra la puerta.
El spot termina con el mensaje "Más duras que la realidad". Se basa en la idea de la dureza de una realidad difundida por la televisión y ciertos sectores sociales que parecen vivir aterrados y no poder salir a la calle. Lo que me pone mal es que un aviso como este no nos escandalice, no nos haga gritar a todos que la realidad es infinitamente más dura para la gente cuyo aspecto se parece al del señor de este video, gente acostumbrada a los golpes y a las puerta cerradas, que para los que pueden comprarse una puerta Pentágono.
De más está decir, por supuesto, que conozco mucha gente así. Con la misma pinta, o "peor" (peor tomando en cuenta estos horribles parámetros), que el hombre de la publicidad. Y que no son delincuentes.
Pero lo que se ve aquí no es todo. En la versión televisiva de este aviso, más breve, se ve al hombre chocar contra la puerta y luego se muestra, del otro lado de la puerta, a una familia tranquila y feliz. Un hombre, una mujer y una niña, están leyendo. Su aspecto, desde luego, es diferente; no están sudados, están vestidos con pulcritud, afeitados y peinados. Y su tranquilidad no se ve afectada por el choque de este hombre contra la puerta.
El spot termina con el mensaje "Más duras que la realidad". Se basa en la idea de la dureza de una realidad difundida por la televisión y ciertos sectores sociales que parecen vivir aterrados y no poder salir a la calle. Lo que me pone mal es que un aviso como este no nos escandalice, no nos haga gritar a todos que la realidad es infinitamente más dura para la gente cuyo aspecto se parece al del señor de este video, gente acostumbrada a los golpes y a las puerta cerradas, que para los que pueden comprarse una puerta Pentágono.
sábado, 13 de diciembre de 2008
Bajo el brazo de Gabo
Me encantó descubrir un pequeñísimo detalle en la portada de Republicanos (o "rePublicanos"), el último libro del escritor peruano Fernando Iwasaki (a quien hace tiempo entrevisté para la revista Teína). Seguramente no fui el primero en hacerlo, pero no escuché ni leí que nadie más lo dijera.
La imagen de la tapa del libro parodia la tapa del disco Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, de los Beatles. Entre todos los personajes que allí aparecen está Gabriel García Márquez, quien bajo el brazo sostiene un libro; no se ve cuál es el libro (en la imagen que pongo en este post es imposible), pero teniendo el ejemplar en la mano y mirando muy de cerca alcanza a distinguirse que en la tapa hay dos nombres y al final una coma y las letras "eds.". Al ver eso recordé dos nombres, así que miré las iniciales... y coincidían. De modo que tienen que ser.
Los editores ("eds.") son los chilenos Alberto Fuguet y Sergio Gómez, y el libro es McOndo, la antología de cuentos de jóvenes autores latinoamericanos que en los 90 declaraban que ya no querían saber nada más con el realismo mágico. La inclusión del libro bajo el brazo de Gabo en la portada de este libro me pareció un detalle muy simpático e inteligente.
La imagen de la tapa del libro parodia la tapa del disco Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, de los Beatles. Entre todos los personajes que allí aparecen está Gabriel García Márquez, quien bajo el brazo sostiene un libro; no se ve cuál es el libro (en la imagen que pongo en este post es imposible), pero teniendo el ejemplar en la mano y mirando muy de cerca alcanza a distinguirse que en la tapa hay dos nombres y al final una coma y las letras "eds.". Al ver eso recordé dos nombres, así que miré las iniciales... y coincidían. De modo que tienen que ser.Los editores ("eds.") son los chilenos Alberto Fuguet y Sergio Gómez, y el libro es McOndo, la antología de cuentos de jóvenes autores latinoamericanos que en los 90 declaraban que ya no querían saber nada más con el realismo mágico. La inclusión del libro bajo el brazo de Gabo en la portada de este libro me pareció un detalle muy simpático e inteligente.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
¿Qué es el arte?
Recuerdo largas y variadas conversaciones con un amigo, en las que él insistía en que no cualquier cosa puede ser arte, que no basta con tirar unos cuantos chorros de pintura sobre una tela o hacer cualquier garabato para que un objeto sea considerado una obra artística. Este amigo se preguntaba dónde están los límites del arte abstracto, cuando alguien deja de ser artista para convertirse en un chanta.
También recuerdo el capítulo en que Homero Simpson se transforma en artista, por obra y gracia de una artista/crítica de arte que le da su reconocimiento.
Eso y otras cosas recuerdo cuando llego a este video, que muestra la experiencia realizada por un canal de la tele española. Les dieron una tela y pintura a un grupo de niños de guardería de dos y tres años para que dibujaran algo, tarea habitual en guarderías y jardines de infantes. La diferencia es que luego colaron el dibujo resultante en una muestra de arte, donde los críticos... la elogiaron, dijeron que se reconocía la idea de fondo del autor, incluso le encontraron connotaciones y significados sexuales y eróticos, y dijeron que 15.000 euros les parecía un precio razonable.
Vale la pena ver el video:
Aquellas conversaciones con mi amigo solían terminar siempre con el mismo chiste tonto:
-¿Sabés qué es el arte? Cagarte de frío...
Vía: Webmaníacos
También recuerdo el capítulo en que Homero Simpson se transforma en artista, por obra y gracia de una artista/crítica de arte que le da su reconocimiento.
Eso y otras cosas recuerdo cuando llego a este video, que muestra la experiencia realizada por un canal de la tele española. Les dieron una tela y pintura a un grupo de niños de guardería de dos y tres años para que dibujaran algo, tarea habitual en guarderías y jardines de infantes. La diferencia es que luego colaron el dibujo resultante en una muestra de arte, donde los críticos... la elogiaron, dijeron que se reconocía la idea de fondo del autor, incluso le encontraron connotaciones y significados sexuales y eróticos, y dijeron que 15.000 euros les parecía un precio razonable.
Vale la pena ver el video:
Aquellas conversaciones con mi amigo solían terminar siempre con el mismo chiste tonto:
-¿Sabés qué es el arte? Cagarte de frío...
Vía: Webmaníacos
martes, 9 de diciembre de 2008
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