viernes, 22 de junio de 2007
lunes, 18 de junio de 2007
No es lo mismo
1. No soy kirchnerista.
2. Que gane Macri es lo peor que le puede pasar a la ciudad de Buenos Aires. Cuando hablo de la ciudad incluyo a sus alrededores, el conurbano, todos los que no votamos en esta elección pero que dependemos económicamente en gran medida de lo que deciden las autoridades de la ciudad autónoma.
3. Como dijo Podetti: es verdad, peor sería que ganara Hitler. Pero bueno, supongo que ese consuelo no sirve para mucho más que para un chiste.
4. "Espíritu crítico": esa búsqueda es lo que lleva a muchas personas, a veces sin darse cuenta, a estar en contra de todo. O casi. Y entonces somos tan críticos que todo está tan mal que miramos todo desde el otro lado de la raya, y los que no están conmigo están contra mí, y Kirchner, Menem, De la Rúa y Alfonsín son todo(s) lo mismo. Son todos iguales. Votá en blanco, total nada cambia. ¿Son todo lo mismo? ¿El tan mentado espíritu crítico no permite encontrar matices, diferencias?
5. Tendemos a irnos a los extremos. Hace poco, en un debate que tuve con unos amigos vía mail, osé decir algo a favor de Fidel Castro. Comencé aclarando que no soy castrista, pero que me parece menos malo el sistema que Castro aplica sobre Cuba que el que Estados Unidos aplica sobre el mundo. A poco de iniciada la discusión, ya era blanco de burlas acerca de mi supuesta filiación al comunismo, que debía andar con la hoz y el martillo en el pecho y llamando tovarich a todo el mundo.
6. Repito: no soy kirchnerista, pero me parece que hay que hacer todo lo posible para que Macri no gane. Votar en blanco me parece no tener espíritu crítico para analizar qué es preferible, o al menos qué es menos peor. Es convertirse en espectador.
7. Alguien puede alegar motivos hasta morales. "No puedo votar a Filmus por razones de conciencia". Puede ser, obviamente nadie puede objetar esa postura. Pero ¿qué hubiera pasado si en 2003 todos hubieran dicho lo mismo luego de la elección presidencial? Quizás Menem sería hoy presidente.
8. Alguien puede pensar que Menem y Kirchner son lo mismo. En tal caso, retroceda cuatro casilleros y relea el punto 4.
9. Viajo de forma pésima e insoportable cada día de mi vida. Escucho cada noche pasar por la puerta de mi casa los carritos de los cartoneros que vuelven de la capital con los desechos que juntan para cambiarlos algo de dinero. No sé si esas cosas, como tantas otras, podrán mejorar con una gestión de Filmus. Es más, me parece poco probable. Con Macri, es directamente imposible. No sólo no mejorarán, sino que empeorarán. Para Macri, los cartoneros son ladrones. Los negritos son delincuentes. Los pibes chorros no son las víctimas de un sistema perverso, sino la lacra de la sociedad. Buenos Aires existe sólo de Rivadavía para el norte.
10. Trato de tener espíritu crítico, y eso me permite pensar que no son lo mismo Macri y Filmus. No soy kirchnerista, pero (como León Gieco y varios más) haría campaña por Filmus. La hago desde acá. Si vos podés, hacé algo para tratar de evitar que Macri sea jefe de Gobierno. Puede ser terrible para mucha gente.

2. Que gane Macri es lo peor que le puede pasar a la ciudad de Buenos Aires. Cuando hablo de la ciudad incluyo a sus alrededores, el conurbano, todos los que no votamos en esta elección pero que dependemos económicamente en gran medida de lo que deciden las autoridades de la ciudad autónoma.
3. Como dijo Podetti: es verdad, peor sería que ganara Hitler. Pero bueno, supongo que ese consuelo no sirve para mucho más que para un chiste.
4. "Espíritu crítico": esa búsqueda es lo que lleva a muchas personas, a veces sin darse cuenta, a estar en contra de todo. O casi. Y entonces somos tan críticos que todo está tan mal que miramos todo desde el otro lado de la raya, y los que no están conmigo están contra mí, y Kirchner, Menem, De la Rúa y Alfonsín son todo(s) lo mismo. Son todos iguales. Votá en blanco, total nada cambia. ¿Son todo lo mismo? ¿El tan mentado espíritu crítico no permite encontrar matices, diferencias?
5. Tendemos a irnos a los extremos. Hace poco, en un debate que tuve con unos amigos vía mail, osé decir algo a favor de Fidel Castro. Comencé aclarando que no soy castrista, pero que me parece menos malo el sistema que Castro aplica sobre Cuba que el que Estados Unidos aplica sobre el mundo. A poco de iniciada la discusión, ya era blanco de burlas acerca de mi supuesta filiación al comunismo, que debía andar con la hoz y el martillo en el pecho y llamando tovarich a todo el mundo.
6. Repito: no soy kirchnerista, pero me parece que hay que hacer todo lo posible para que Macri no gane. Votar en blanco me parece no tener espíritu crítico para analizar qué es preferible, o al menos qué es menos peor. Es convertirse en espectador.
7. Alguien puede alegar motivos hasta morales. "No puedo votar a Filmus por razones de conciencia". Puede ser, obviamente nadie puede objetar esa postura. Pero ¿qué hubiera pasado si en 2003 todos hubieran dicho lo mismo luego de la elección presidencial? Quizás Menem sería hoy presidente.
8. Alguien puede pensar que Menem y Kirchner son lo mismo. En tal caso, retroceda cuatro casilleros y relea el punto 4.
9. Viajo de forma pésima e insoportable cada día de mi vida. Escucho cada noche pasar por la puerta de mi casa los carritos de los cartoneros que vuelven de la capital con los desechos que juntan para cambiarlos algo de dinero. No sé si esas cosas, como tantas otras, podrán mejorar con una gestión de Filmus. Es más, me parece poco probable. Con Macri, es directamente imposible. No sólo no mejorarán, sino que empeorarán. Para Macri, los cartoneros son ladrones. Los negritos son delincuentes. Los pibes chorros no son las víctimas de un sistema perverso, sino la lacra de la sociedad. Buenos Aires existe sólo de Rivadavía para el norte.
10. Trato de tener espíritu crítico, y eso me permite pensar que no son lo mismo Macri y Filmus. No soy kirchnerista, pero (como León Gieco y varios más) haría campaña por Filmus. La hago desde acá. Si vos podés, hacé algo para tratar de evitar que Macri sea jefe de Gobierno. Puede ser terrible para mucha gente.

sábado, 16 de junio de 2007
Día del padre
Me llega un mail de MasOportunidades.com con el asunto: "Cristian todo para tu papa".
Más allá de los errores de puntuación y ortografía, ¿esta gente no se da cuenta de que yo puedo no tener papá? ¿Tan difícil es comprender que conviene poner "todo para el día del padre"?
Cosas que pasan.
Más allá de los errores de puntuación y ortografía, ¿esta gente no se da cuenta de que yo puedo no tener papá? ¿Tan difícil es comprender que conviene poner "todo para el día del padre"?Cosas que pasan.
sábado, 2 de junio de 2007
Nuestro primer y único y último primer plano
Fue Tim Burton quien recordó en una entrevista: “De pequeño yo soñaba con, cuando fuera grande, ser el actor dentro del traje de Godzilla. Y poder ventilar toda esa furia contenida en mi interior y mi sueño era destruir ciudades enteras”.
El problema, claro, es que después crecemos y descubrimos que el rol que nos ha deparado la vida es el de correr y tropezar e incorporarnos y mirar hacia arriba y, entonces, nuestro primer y único y último primer plano –nuestro contado minuto de fama– con la boca bien abierta por un grito.
El problema, claro, es que después crecemos y descubrimos que el rol que nos ha deparado la vida es el de correr y tropezar e incorporarnos y mirar hacia arriba y, entonces, nuestro primer y único y último primer plano –nuestro contado minuto de fama– con la boca bien abierta por un grito.
miércoles, 30 de mayo de 2007
Llamadas internacionales, llamadas tardías
El 29 de enero de este año se cumplieron 10 años de la muerte de Osvaldo Soriano. Yo escribí una nota para Clarín.com, y entre las personas que consulté estuvo Cristian Vaccarini, profesor de Letras, uno de los mejores docentes que tuve en mi vida. Le pedí que me mandara algo sobre Soriano y me escribió un texto del que, en el artículo, apareció sólo un fragmento. Desde entonces tengo la idea de publicarlo acá, y no lo hice.
Ahora, llego tarde. Porque en su texto Cristian afirma que "'Llamada internacional', sus contratapas en Página/12, merecen una recopilación". Y es esa recopilación, precisamente, la que Página sacó el domingo. De todas maneras, comparto aquí esta excelente reseña sobre Soriano y su obra.
Soriano construyó en su obra novelística un compendio de lo que podríamos llamar “realismo argentino”, en el que recorrió muchas de las paradojas nacionales. Sin necesidad de apelar a lo maravilloso, le bastó con apenas exacerbar las inverosimilitudes, con frecuencia trágicas, de una comarca que las generaba sin cesar. Para ello trabajó, con mirada lúcida, oído de dialoguista y humor semiamargo, un grotesco que combinaba las taras y las frustraciones del país con los sueños y los ideales de algunos de sus habitantes. Hizo correr ese grotesco, que a veces cae en excesos, también por las vías del periodismo y fue cronista impiadoso de las miserias de los '90 (“Llamada internacional”, sus contratapas en Página/12, merecen una recopilación). Soriano mostró el carácter innato de la política como farsa. La historia argentina lo obsesionó y en una de sus mejores novelas, No habrá más penas ni olvido, supo darnos una clave precisa de esa insoslayable galaxia llamada peronismo.
Hay en su literatura una predilección evidente por la acción (siempre están pasando cosas en sus novelas), y por los personajes que pudieron ser, y no fueron. Se mueven entre el empecinamiento del deseo y el desencanto de la derrota, en un mundo de palizas, cigarrillos, solidaridades de apuro pero sinceras, invitaciones a beber, planes alocados y noches lluviosas que todo lo fastidian. El cónsul Bertoldi y el delegado Ignacio Fuentes quizá sean los más entrañables, pero sospecho que el mejor personaje de la escritura de Soriano es su propio padre.
Fue y es un escritor muy leído, y uno puede conjeturar los frecuentes “¡Es así!” de sus lectores al encontrarse con las muestras de lo argentino como grotesco. Pero recibió numerosos desdenes de ámbitos académicos, una de las causas de que su obra aún no haya ingresado del todo en el canon literario nacional. Quizá es prematuro hablar de influencia sobre escritores posteriores. En todo caso, podríamos preguntarnos por líneas de parentesco con autores de su generación que ficcionalizan nuestra historia contemporánea: en estos términos, pienso, por ejemplo, en Saccomanno como un compañero de ruta de Soriano en la literatura argentina.
Ahora, llego tarde. Porque en su texto Cristian afirma que "'Llamada internacional', sus contratapas en Página/12, merecen una recopilación". Y es esa recopilación, precisamente, la que Página sacó el domingo. De todas maneras, comparto aquí esta excelente reseña sobre Soriano y su obra.
Soriano construyó en su obra novelística un compendio de lo que podríamos llamar “realismo argentino”, en el que recorrió muchas de las paradojas nacionales. Sin necesidad de apelar a lo maravilloso, le bastó con apenas exacerbar las inverosimilitudes, con frecuencia trágicas, de una comarca que las generaba sin cesar. Para ello trabajó, con mirada lúcida, oído de dialoguista y humor semiamargo, un grotesco que combinaba las taras y las frustraciones del país con los sueños y los ideales de algunos de sus habitantes. Hizo correr ese grotesco, que a veces cae en excesos, también por las vías del periodismo y fue cronista impiadoso de las miserias de los '90 (“Llamada internacional”, sus contratapas en Página/12, merecen una recopilación). Soriano mostró el carácter innato de la política como farsa. La historia argentina lo obsesionó y en una de sus mejores novelas, No habrá más penas ni olvido, supo darnos una clave precisa de esa insoslayable galaxia llamada peronismo.
Hay en su literatura una predilección evidente por la acción (siempre están pasando cosas en sus novelas), y por los personajes que pudieron ser, y no fueron. Se mueven entre el empecinamiento del deseo y el desencanto de la derrota, en un mundo de palizas, cigarrillos, solidaridades de apuro pero sinceras, invitaciones a beber, planes alocados y noches lluviosas que todo lo fastidian. El cónsul Bertoldi y el delegado Ignacio Fuentes quizá sean los más entrañables, pero sospecho que el mejor personaje de la escritura de Soriano es su propio padre.
Fue y es un escritor muy leído, y uno puede conjeturar los frecuentes “¡Es así!” de sus lectores al encontrarse con las muestras de lo argentino como grotesco. Pero recibió numerosos desdenes de ámbitos académicos, una de las causas de que su obra aún no haya ingresado del todo en el canon literario nacional. Quizá es prematuro hablar de influencia sobre escritores posteriores. En todo caso, podríamos preguntarnos por líneas de parentesco con autores de su generación que ficcionalizan nuestra historia contemporánea: en estos términos, pienso, por ejemplo, en Saccomanno como un compañero de ruta de Soriano en la literatura argentina.
Acto reflejo
El hombre viaja todos los días en la línea A del subte, la de los vagones obsoletos que se abren de modo manual. Le gusta sentarse en el asiento que está junto a la puerta, que es como un cuarto de círculo de madera incrustado en la esquina. En cada estación, cuando el tren está por arrancar, sostiene la puerta para que no se cierre con violencia sino que las hojas se arrimen suavemente, sin estrépito.
–Es que si no me hace cerrar los ojos, y no quiero que la gente piense que tengo miedo si mi papá mata un chancho –dice.
–Es que si no me hace cerrar los ojos, y no quiero que la gente piense que tengo miedo si mi papá mata un chancho –dice.
sábado, 26 de mayo de 2007
Rutina
"No puedo soportar esa clase de felicidad que dura día tras día, de una mañana a otra. Cuando alguien me habla un día y otro de las mismas cosas y en el mismo tono de voz, me enfurezco. Prometo ser un marido maravilloso, pero deme una mujer que, como la Luna, no aparezca todos los días en mi cielo."
Anton Chéjov, en una carta a un amigo
sábado, 19 de mayo de 2007
Los dos tipos de boludos
La vieja frase dice que existen dos tipos de boludos: los que prestan los libros y los que los devuelven.
Ayer daba vueltas por Flickr cuando di con una foto titulada "Bibliofilia", que es esta que tienen aquí al lado.
Ahí, en primer plano, un ejemplar de la monumental novela Los sorias, de Alberto Laiseca.
En Flickr se puede agregar información sobre la imagen, que sólo se puede leer cuando se apoya el cursor encima. La información sobre Los sorias dice: "I stole this book from a good friend...
First edition of Los Sorias. The cover is a picture of Kuitca's". O sea, algo así como: "Le robé este libro a un buen amigo... La primera edición de Los sorias. La tapa es una pintura de Kuitca".
¡Le robó Los sorias a un "buen" amigo!
Decidí, no sé bien por qué, escribirle un mensaje a esta muchacha, cuyo nombre de usuario es viva la pepa. Le escribí lo siguiente:
Hola, Viva la Pepa: estuve viendo tus fotos, pero en realidad hay uno y sólo un motivo fundamental por el que te escribo: ¿de verdad le robaste una primera edición de Los sorias a un amigo? Je je. Estuviste muy bien. Aunque yo en su lugar te mataría. Y después de matarte me llevo el libro, obvio.
Saludos,
Cristian
Ella me respondió hoy:
(que sirva como advertencia)
he robado varios otros, aunque este es uno de los más dignos de mención. creo que no me ha matado porque tiene la vaga esperanza de que algún día se lo devuelva... el muy iluso.
¡saludos!
julieta
Nunca te fíes de una "buena" amiga a la que le gusten los buenos libros.
Ayer daba vueltas por Flickr cuando di con una foto titulada "Bibliofilia", que es esta que tienen aquí al lado.Ahí, en primer plano, un ejemplar de la monumental novela Los sorias, de Alberto Laiseca.
En Flickr se puede agregar información sobre la imagen, que sólo se puede leer cuando se apoya el cursor encima. La información sobre Los sorias dice: "I stole this book from a good friend...
First edition of Los Sorias. The cover is a picture of Kuitca's". O sea, algo así como: "Le robé este libro a un buen amigo... La primera edición de Los sorias. La tapa es una pintura de Kuitca".
¡Le robó Los sorias a un "buen" amigo!
Decidí, no sé bien por qué, escribirle un mensaje a esta muchacha, cuyo nombre de usuario es viva la pepa. Le escribí lo siguiente:
Hola, Viva la Pepa: estuve viendo tus fotos, pero en realidad hay uno y sólo un motivo fundamental por el que te escribo: ¿de verdad le robaste una primera edición de Los sorias a un amigo? Je je. Estuviste muy bien. Aunque yo en su lugar te mataría. Y después de matarte me llevo el libro, obvio.
Saludos,
Cristian
Ella me respondió hoy:
(que sirva como advertencia)
he robado varios otros, aunque este es uno de los más dignos de mención. creo que no me ha matado porque tiene la vaga esperanza de que algún día se lo devuelva... el muy iluso.
¡saludos!
julieta
Nunca te fíes de una "buena" amiga a la que le gusten los buenos libros.
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