Haruki Murakami, Tokio Blues
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miércoles, 12 de mayo de 2010
¿Cuál te parece la mejor ventaja de ser rico?
«Poder decir que no tienes dinero. Por ejemplo, yo iba y le proponía hacer algo a una compañera de clase. Entonces ella me decía: "No puedo. No tengo dinero". Yo, en cambio, hubiera sido incapaz de decir lo mismo. Si yo decía "No tengo dinero", era porque no lo tenía. ¡Patético! Igual que una chica guapa puede decir: "Hoy me veo tan horrorosa que no me apetece salir". Eso mismo, en boca de una chica fea, da risa.»
viernes, 11 de diciembre de 2009
Un lugar más grande
«... ahora es al fin un adulto, y ser adulto significa justamente haber llegado a entender que no es en la tierra natal donde se ha nacido sino en un lugar más grande, más neutro, ni amigo ni enemigo, desconocido, al que nadie podría llamar suyo y que no estimula el afecto sino la extrañeza, un hogar que no es ni espacial ni geográfico, ni siquiera verbal, sino más bien, y hasta donde esas palabras puedan seguir significando algo, físico, químico, biológico, cósmico, y del que lo invisible y lo visible, desde las yemas de los dedos hasta el universo estrellado, o lo que puede llegar a saberse sobre lo invisible y lo visible, forman parte, y que ese conjunto que incluye hasta los bordes mismos de lo inconcebible, no es en realidad su patria sino su prisión, abandonada y cerrada ella misma desde el exterior, la oscuridad desmesurada que errabundea, ígnea y gélida a la vez, al abrigo no únicamente de los sentidos sino también de la emoción, de la nostalgia y del pensamiento.»
Juan José Saer, La pesquisa
jueves, 6 de agosto de 2009
«Lo lamento por los ciudadanos de Hiroshima, pero no se pudo evitar el bombardeo ya que entonces estábamos en guerra»
Hoy se cumplen 64 años de la explosión de la bomba atómica sobre Hiroshima. El hecho, que derivó en el final de la Segunda Guerra Mundial, marcó indefectiblemente un antes y un después en la historia de la humanidad. En aquel momento, esta ciudad japonesa tenía 320 mil habitantes; 80 mil de ellos murieron en la fracción de segundo posterior a la detonación, y decenas de miles sufrieron -y siguen sufriendo- las heridas y las consecuencias radiactivas.Hace poco leí el libro Enola Gay, una exhaustiva investigación del ataque atómico sobre Hiroshima. "Enola Gay" fue el nombre del avión desde el cual se realizó el bombardeo atómico. El título original del libro en inglés es Ruin From The Air ("Ruina desde el aire"), y sus autores son los estadounidenses Gordon Thomas y Max Morgan-Witts. Más allá de todos los datos y detalles que la lectura del libro aporta, hay algo que es lo primero que uno lee y que ya, desde el comienzo, lo dejan azorado: una serie de frases y citas relacionadas con la bomba atómica, que van desde lo aberrante hasta lo grotesco, desde lo sorprendente hasta lo desgarrador. Las reproduzco a continuación.
La bomba atómica jamás explotará, y lo digo como un experto en explosivos.
Almirante William D. Leahy, jefe de Estado mayor
del presidente Roosvelt, marzo de 1945
del presidente Roosvelt, marzo de 1945
Toda posible ventaja militar que Estados Unidos pudisese conseguir con las armas nucleares quedaría totalmente oscurecida por las pérdidas psicológicas y políticas, así como por los daños causados al prestigio del país. Estados Unidos incluso podría provocar una carrera armamentística mundial.
Albert Einstein al presidente Roosvelt, abril de 1945
Habrá una corta interrupción mientras bombardeamos nuestro objetivo... ¡Dios mío...!
Capitán Robert A. Lewis, de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos,
copiloto del Enola Gay, 6 de agosto de 1945
copiloto del Enola Gay, 6 de agosto de 1945
Hiroshima no parecía una ciudad destruida por la guerra, sino más bien un fragmento de un mundo que se estaba acabando. La humanidad se había destruido a sí misma, y los supervivientes tenían la impresión de ser suicidas fracasados.
Yoko Ohta, poetisa de Hiroshima
Los japoneses lo sabían muy bien, les habían hablado
de la fuerza que estaban formando los Aliados.
Pero eligieron morir por el Sol Naciente
aferrándose orgullosamente a sus pobres armas.
Pero una atronadora explosión, una luz cegadora
hizo llegar el poder atómico del 509.
Comienzo del poema "Poder atómico", compuesto por el sargento Harry Barnard,
del grupo 509, en Tinian, 6 de agosto de 1945
del grupo 509, en Tinian, 6 de agosto de 1945
Si no aceptan ahora nuestras condiciones, deben esperar que, desde el cielo, les llegue la ruina más terrible que se haya contemplado en la Tierra.
El presidente Truman al anunciar oficialmente el lanzamiento
de la bomba atómica sobre Hiroshima, 6 de agosto de 1945
de la bomba atómica sobre Hiroshima, 6 de agosto de 1945
Un logro imponente. No deseo tener nada que ver con eso. Me voy de este mundo. Eso destruirá a la humanidad. Luego tendremos que empezar de nuevo.
Hermann Göering, mariscal del Reich, durante los interrogatorios
relacionados con los crímenes de guerra, 7 de agosto de 1945
relacionados con los crímenes de guerra, 7 de agosto de 1945
¡Nuevos! ¡Sensacionales bombas an-atómicas! ¡Pasen al interior!
Anuncio exterior del teatro Burlesque en el
Times Square de Nueva York, 8 de agosto de 1945
Times Square de Nueva York, 8 de agosto de 1945
Hay quien considera que jamás debió haberse empleado la bomba atómica [...] y que antes que haber arrojado esa bomba deberíamos haber sacrificado un millón de soldados estadounidenses y un cuarto de millón de británicos en las desesperadas batallas y matanzas de la invasión de Japón. La bomba trajo la paz, pero sólo el hombre puede mantener esa paz.
Winston Churchill, 16 de agosto de 1945
¡Esa bomba atómica es dinamita!
Sam Goldwyn, productor cinematográfico no muy acertado
en la elección de su vocabulario, Hollywood, 20 de agosto de 1945
en la elección de su vocabulario, Hollywood, 20 de agosto de 1945
En mis campos hay algunos tocones que me gustaría volar. ¿Tienen alguna bomba atómica que sea del tamaño preciso para esta labor? Si es así, les ruego que me lo confirmen por correo y me digan cuál es su coste. Creo que me convendría más que la dinamita.
Carta de un granjero de Newport, en Arizona, a una inexistente
compañía de bombas atómicas en Washington D.C., 21 de agosto de 1945
compañía de bombas atómicas en Washington D.C., 21 de agosto de 1945
A nadie se le ocurrió pensar entonces que no todo el mundo nos consideraría héroes.
Robert Caron, veterano de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos
y artillero de cola del Enola Gay, 20 de agosto de 1975
y artillero de cola del Enola Gay, 20 de agosto de 1975
Lo lamento por los ciudadanos de Hiroshima, pero no se pudo evitar el bombardeo ya que entonces estábamos en guerra.
Emperador Hiro-Hito en rueda de prensa celebrada en Tokio,
al regreso de su viaje por Estados Unidos, noviembre de 1975
al regreso de su viaje por Estados Unidos, noviembre de 1975
jueves, 23 de julio de 2009
Demasiados ausentes para una situación dramática
Como le pasa a mucha gente, a mí el facebook me permitió reencontrar, a la distancia, a mucha gente a la que llevaba mucho tiempo sin ver. Y no sólo eso: también encontrarme con algunas de sus actividades, noticias e ideas. Me encanta que esa red social, a la que muchos no le ven ningún sentido y a la que otros le dan usos inútiles e incluso perjudiciales para sí mismos y su propia intimidad, me permita llegar a textos, imágenes y otros enlaces excelentes que publican viejos y nuevos amigos y conocidos.
Uno de esos casos es un texto escrito por Marcelo Ciaramella, un sacerdote a quien frecuenté en una de mis vidas pasadas, cuando traté (sin éxito) de ser católico. Aunque no lo conozco mucho, sé que Marcelo (quien además es licenciado en Ciencias Sociales y Humanidades y actualmente desarrolla su labor sacerdotal en Quilmes) es un tipo macanudísimo, y su texto -un comentario crítico de la última carta encíclica de Benedicto XVI- una de esas cosas que sirven para entender que, cuando se habla de "la Iglesia" como un bloque, hay que tener cuidado: en ese colectivo hay muchísima gente, y muchas personas muy valiosas. Las generalizaciones son peligrosas, y a veces pagan justos por pecadores.
El texto se titula como este post, "Demasiados ausentes para una situación dramática". No hace falta conocer la carta encíclica para entenderlo, y realmente vale la pena tomarse unos minutos para leerlo. Están invitados:
Uno de esos casos es un texto escrito por Marcelo Ciaramella, un sacerdote a quien frecuenté en una de mis vidas pasadas, cuando traté (sin éxito) de ser católico. Aunque no lo conozco mucho, sé que Marcelo (quien además es licenciado en Ciencias Sociales y Humanidades y actualmente desarrolla su labor sacerdotal en Quilmes) es un tipo macanudísimo, y su texto -un comentario crítico de la última carta encíclica de Benedicto XVI- una de esas cosas que sirven para entender que, cuando se habla de "la Iglesia" como un bloque, hay que tener cuidado: en ese colectivo hay muchísima gente, y muchas personas muy valiosas. Las generalizaciones son peligrosas, y a veces pagan justos por pecadores.
El texto se titula como este post, "Demasiados ausentes para una situación dramática". No hace falta conocer la carta encíclica para entenderlo, y realmente vale la pena tomarse unos minutos para leerlo. Están invitados:
El título ya refleja mi sensación primera al leer el reciente documento papal sobre el desarrollo humano integral. La situación del mundo, esto es humanidad y entorno, se acerca al límite donde el tiempo para revertir la crisis se convertirá en cuenta regresiva.
Mis expectativas. ¿Qué esperaba que dijera un documento que intentaría reflejar una mirada cristiana del desarrollo humano? Esperaba un clamor urgente, más que una reflexión rica y valorable. El tiempo no está a favor. Esperaba una reflexión sobre la verdad, pero no como un monopolio de la fe católica, sino como una sinfonía que nace en la pluralidad para llegar a la unidad. Hubiera esperado alzar la voz contra la injusticia, la desigualdad, el genocidio y el ecocidio, en favor de los pobres de la señalando causas y causantes, obviando generalizaciones que parecen culpar por igual a víctimas y victimarios. En realidad hubiera esperado un documento interreligioso, intercultural, profético, esperanzador sobre la situación del mundo y con un llamamiento enérgico al cambio, ofreciendo caminos, denunciando maldades y omisiones, autocriticando el lugar que deberíamos asumir como Iglesia, llamando a gestos concretos de resistencia pacífica a la violencia del capitalismo liberal...
miércoles, 22 de julio de 2009
Todo lo demás es cultura
«Las ciudades extrañas siempre mienten la promesa de placeres novedosos. Pero cuando te metes en su dura geografía descubres la impenetrabilidad de los cuerpos, la repetida vulgaridad de las situaciones y las personas. Si quería ligar debía ir por las buenas a un cuerpo de alquiler o a una larga escaramuza verbal de dudoso resultado. Le fastidiaba todo el ceremonial previo, toda la etapa de persuasión. Este tipo de comunicación debiera ser automático. Un hombre mira a una mujer y la mujer dice sí o no. Y a la inversa. Todo lo demás es cultura.»
Manuel Vázquez Montalbán, Tatuaje [1976]
viernes, 5 de junio de 2009
El valor del alma
«[El diablo] me aconsejó que no me precipitara porque el alma de los desesperados vale muy poco, como vale poco el amor de quienes se entregan para obtener a cambio un fin que no guarda relación alguna con el amor. Las que sirven de verdad son las almas de aquellos que le prestan valor al espíritu, los que empiezan por creer que el espíritu existe y continúan convencidos de que sin espíritu se condenarían. Como el dinero, el alma es una abstracción que va generando su propio valor.»
Juan Bonilla, "A veces es peligroso marcar un número telefónico"
«¿El alma? Por favor, ¡eso del alma no existe! Lo inventaron para asustar niños, como el Coco o Michael Jackson.»
Bart Simpson
martes, 19 de mayo de 2009
El problema de comer
Frase apropiada para este momento, para este redactor:
«En nuestras vidas no hay bastante misterio, Hem. En estos tiempos, lo que más falta nos hace son el escritor realmente desprovisto de ambición y el poema inédito realmente bueno. Claro que está el problema de comer.»
«En nuestras vidas no hay bastante misterio, Hem. En estos tiempos, lo que más falta nos hace son el escritor realmente desprovisto de ambición y el poema inédito realmente bueno. Claro que está el problema de comer.»
Se lo dijo Evan Shipman a Hemingway, y éste lo reprodujo en el capítulo XVI de París era una fiesta (que se puede leer completa aquí).
miércoles, 6 de mayo de 2009
Miradas insustituibles
«La escritura no es sino mirada: no sólo una forma de mirar, sino un lugar desde el cual seguir al mundo: una esquina, una torre, una cueva. Hay escritores insustituibles porque hay miradas insustituibles: nos hemos acostumbrado de tal modo a ver el mundo a través de sus ojos que sin éstos no podemos comprenderlo. Alguien dijo que leer un libro era habitarlo: pero ese alguien no añadió que, al leer un libro, dejamos que su autor nos habite y se asome a nuestros ojos, que es otra forma de decir que nos los presta.»
Jordi Doce, en la introducción a Desapariciones, antología de poemas de Paul Auster
martes, 28 de abril de 2009
Toda la grandeza y la miseria del mundo
«Un amor inolvidableY breve,
¿Como un huracán?,
No, un amor breve como el suspiro de una cabeza guillotinada,
La cabeza de un rey o un conde bretón,
Breve como la belleza,
La belleza absoluta,
La que contiene toda la grandeza y la miseria del mundo
Y que sólo es visible para quienes aman.»
Roberto Bolaño, fragmento del poema "La francesa", incluido en su libro Los perros románticos.
miércoles, 22 de abril de 2009
No me gustan los microrrelatos
1
No me gustan los microrrelatos, qué le voy a hacer. No les encuentro nada de toda esa fascinación de la que últimamente tanto se habla. O sea, me gustan algunos microrrelatos, como me gustan algunos haikus, como me gustan algunos relatos (no micro) con final sorpresivo, como me gustan algunas comedias románticas de Hollywood. Pero así como si uno toma una "antología de relatos con final sorpresivo", después de leer el tercero ya no quiere leer nada más porque no hay nada más previsible que un final que se sabe sorpresivo; así me pasa si tomo una colección de microrrelatos: después del tercero ya quiero pasar a los relatos de verdad.
En fin, todo esto porque anteayer estuve en la charla inaugural de la Semana de Autor que la Casa de América de Madrid le está dedicando en estos días a Antonio Skármeta. La charla -que contó con la presencia de Rodrigo Fresán, Renata Villoro (que leyó un texto de su hermano Juan) y Randolph Pope, un crítico chileno de nombre anglófono- estuvo dedicada a los cuentos en la obra de Skármeta. Obra que comienza, precisamente, con sus únicos tres libros de cuentos (después publicó cuentos en diversos libros, antologías propias y ajenas, pero nunca más un libro de cuentos propio), el último de los cuales finaliza con un microrrelato que le da nombre al libro: "Desnudo en el tejado".
Dice así: «¿Y qué pretendes? ¿Que viva desnudo en el tejado?».
2
Cualquier lector de este blog sabe que soy un gran admirador de Rodrigo Fresán. Su texto hablaba de su historia como lector de Skármeta, al que descubrió en la adolescencia, y mencionaba un microrrelato que escribió cuando era muy chico. Se titulaba "Amnesia" y decía así: «En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no puedo acordarme». Me parece divertido. Y es que -me parece- los microrrelatos deben ser divertidos o no ser nada (muchos parecen elegir esta última opción).
Cuando me senté a escribir este post pensaba en simplemente citar estos dos microrrelatos ("Desnudo en el tejado" y "Amnesia") y decir que me gustaron. Pero antes de empezar se me dio por googlear, entre comillas, el texto de "Amnesia"; para mi sorpresa, muchos de los 168 resultados que me arroja el Sr. Google no lo dicen como un chiste, sino que se trata de un mero error, una confusión (tal vez psicoanalíticamente analizable) entre los verbos querer y poder del famosísimo comienzo del Quijote.
Y encontré, también, una contratapa de Página/12 de hace muy poquitos días en la que Fresán también echa mano de su microrrelato de infancia, para hablar no de Skármeta sino de Ana María Shua. Y eso porque en estos días se publica aquí en España su volumen de microrrelatos Cazadores de letras. Fresán elogia a Shua, pero yo no puedo evitar ver en todo el artículo una cierta sorna; bueno, quizá soy yo el que pone la sorna. Y es que recuerdo cuando Cazadores de letras se editó hace varios años en la Argentina, y mereció un sueltito en la Revista Ñ, que transcribía el microrrelato que le daba nombre al volumen, "Cazadores de letras".
Dice así: «¡Huyamos! Los cazadores de letras están aq...»
Recuerdo que el suelto de Ñ terminaba agregando lo siguiente: "Así cualq...". Y yo sentí lo mismo.
3
No me gustan los microrrelatos, pero ya que Fresán juega con variantes del dinosaurio de Monterroso, me voy a permitir yo hacer lo mismo para cerrar este post. Microrrelato basado en un hecho real. Lo podríamos titular "Skármeta":
«Cuando llegué, Skármeta todavía estaba allí.»
Cuando llegué a la Casa de América, quiero decir, y Skármeta estaba allí, en la entrada, al lado mío, los dos casi solos, él sin saber muy bien por dónde debía acceder, y ya habían pasado algunos minutos de la hora pactada para comenzar la charla. Sí, ya sé que si tengo que explicarlo no tiene sentido. Es que no se me dan bien los microrrelatos. Está bien, tienen razón, me dedicaré a otra cosa...
No me gustan los microrrelatos, qué le voy a hacer. No les encuentro nada de toda esa fascinación de la que últimamente tanto se habla. O sea, me gustan algunos microrrelatos, como me gustan algunos haikus, como me gustan algunos relatos (no micro) con final sorpresivo, como me gustan algunas comedias románticas de Hollywood. Pero así como si uno toma una "antología de relatos con final sorpresivo", después de leer el tercero ya no quiere leer nada más porque no hay nada más previsible que un final que se sabe sorpresivo; así me pasa si tomo una colección de microrrelatos: después del tercero ya quiero pasar a los relatos de verdad.En fin, todo esto porque anteayer estuve en la charla inaugural de la Semana de Autor que la Casa de América de Madrid le está dedicando en estos días a Antonio Skármeta. La charla -que contó con la presencia de Rodrigo Fresán, Renata Villoro (que leyó un texto de su hermano Juan) y Randolph Pope, un crítico chileno de nombre anglófono- estuvo dedicada a los cuentos en la obra de Skármeta. Obra que comienza, precisamente, con sus únicos tres libros de cuentos (después publicó cuentos en diversos libros, antologías propias y ajenas, pero nunca más un libro de cuentos propio), el último de los cuales finaliza con un microrrelato que le da nombre al libro: "Desnudo en el tejado".
Dice así: «¿Y qué pretendes? ¿Que viva desnudo en el tejado?».
2
Cualquier lector de este blog sabe que soy un gran admirador de Rodrigo Fresán. Su texto hablaba de su historia como lector de Skármeta, al que descubrió en la adolescencia, y mencionaba un microrrelato que escribió cuando era muy chico. Se titulaba "Amnesia" y decía así: «En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no puedo acordarme». Me parece divertido. Y es que -me parece- los microrrelatos deben ser divertidos o no ser nada (muchos parecen elegir esta última opción).
Cuando me senté a escribir este post pensaba en simplemente citar estos dos microrrelatos ("Desnudo en el tejado" y "Amnesia") y decir que me gustaron. Pero antes de empezar se me dio por googlear, entre comillas, el texto de "Amnesia"; para mi sorpresa, muchos de los 168 resultados que me arroja el Sr. Google no lo dicen como un chiste, sino que se trata de un mero error, una confusión (tal vez psicoanalíticamente analizable) entre los verbos querer y poder del famosísimo comienzo del Quijote.
Y encontré, también, una contratapa de Página/12 de hace muy poquitos días en la que Fresán también echa mano de su microrrelato de infancia, para hablar no de Skármeta sino de Ana María Shua. Y eso porque en estos días se publica aquí en España su volumen de microrrelatos Cazadores de letras. Fresán elogia a Shua, pero yo no puedo evitar ver en todo el artículo una cierta sorna; bueno, quizá soy yo el que pone la sorna. Y es que recuerdo cuando Cazadores de letras se editó hace varios años en la Argentina, y mereció un sueltito en la Revista Ñ, que transcribía el microrrelato que le daba nombre al volumen, "Cazadores de letras".
Dice así: «¡Huyamos! Los cazadores de letras están aq...»
Recuerdo que el suelto de Ñ terminaba agregando lo siguiente: "Así cualq...". Y yo sentí lo mismo.
3
No me gustan los microrrelatos, pero ya que Fresán juega con variantes del dinosaurio de Monterroso, me voy a permitir yo hacer lo mismo para cerrar este post. Microrrelato basado en un hecho real. Lo podríamos titular "Skármeta":«Cuando llegué, Skármeta todavía estaba allí.»
Cuando llegué a la Casa de América, quiero decir, y Skármeta estaba allí, en la entrada, al lado mío, los dos casi solos, él sin saber muy bien por dónde debía acceder, y ya habían pasado algunos minutos de la hora pactada para comenzar la charla. Sí, ya sé que si tengo que explicarlo no tiene sentido. Es que no se me dan bien los microrrelatos. Está bien, tienen razón, me dedicaré a otra cosa...
viernes, 17 de abril de 2009
Nacimiento
«No se sabe nunca cuándo se nace: el parto es una simple convención. Muchos mueren sin haber nacido; otros nacen apenas, otros mal, como abortados. Algunos, por nacimientos sucesivos, van pasando de vida en vida, y si la muerte no viniese a interrumpirlos, serían capaces de agotar el ramillete de mundos posibles a fuerza de nacer una y otra vez, como si poseyesen una reserva inagotable de inocencia y de abandono.»
Juan José Saer, El entenado
sábado, 4 de abril de 2009
Papá
«El colegio de Julián está a cinco cuadras de la que en esa época fue mi casa. Mientras en la radio del taxi sonaba un pop latoso me sonreí pensando en cuánto me gustaba ir a buscarlo y caminar con él. Nos hacíamos chistes y nos contábamos cosas y Julián encontraba siempre una forma distinta de provocarme (durante una semana completa intentó hacerme caer trabándome desde atrás con un pie).
Pero este era un día especial: Julián va a actuar en una obra de teatro.
[...]
Me encantaba dormirlo. Lo primero que hacía cada mañana al despertarme era ir a verlo. Muchas veces almuerzo y ceno en restaurantes y los ojos se me llenan de lágrimas pensando cuánto me gustaría comer con él, o cocinarle. Me pasa lo mismo cuando veo en televisión algún dibujito o algún programa que le gustaría ver conmigo, y a mí con él. Desde que Diana y yo nos separamos casi no he comido dos días seguidos a la misma hora. Cada anochecer pienso si ya se habrá bañado, si se habrá puesto el pijama y si no le hará demasiada falta que yo esté allí.
Estoy acá.
Julián me ve, levanta la mano y me saluda. Estoy acá. Aun así, seguirá buscándome con la vista de tanto en tanto. Y en algún momento caminará hasta el centro del escenario y dirá una frase que me hará llorar.»
Pero este era un día especial: Julián va a actuar en una obra de teatro.
[...]
Me encantaba dormirlo. Lo primero que hacía cada mañana al despertarme era ir a verlo. Muchas veces almuerzo y ceno en restaurantes y los ojos se me llenan de lágrimas pensando cuánto me gustaría comer con él, o cocinarle. Me pasa lo mismo cuando veo en televisión algún dibujito o algún programa que le gustaría ver conmigo, y a mí con él. Desde que Diana y yo nos separamos casi no he comido dos días seguidos a la misma hora. Cada anochecer pienso si ya se habrá bañado, si se habrá puesto el pijama y si no le hará demasiada falta que yo esté allí.
Estoy acá.
Julián me ve, levanta la mano y me saluda. Estoy acá. Aun así, seguirá buscándome con la vista de tanto en tanto. Y en algún momento caminará hasta el centro del escenario y dirá una frase que me hará llorar.»
Sergio Bizzio, Era el cielo
miércoles, 25 de febrero de 2009
Sentido y dirección
«Las vidas, en los relatos, tienen sentido y dirección. Incluso vidas totalmente desprovistas de sentido, como la de Lenny en De ratones y hombres, llegan a adquirir, por su lugar en el relato, al menos la dignidad y el significado de ser unas Vidas Estúpidas y Desprovistas de Sentido, el consuelo de ser un ejemplo de algo. En la vida real, ni eso consigue uno.»Sam Savage, Firmin
miércoles, 29 de octubre de 2008
Dejando a un lado todas las consideraciones sobre la inmortalidad
«No se precisan trajes típicos en Madrid, ni importa qué tipo de edificio levanten -por mucho que se parezcan a los de Buenos Aires-; cuando lo ves recortado en ese cielo, sabes que es de Madrid. Aunque no tuviera más que el Museo del Prado, merecería la pena pasar un mes allí cada primavera, si dispone de dinero para vivir ese tiempo en una capital europea. Pero cuando puedes disfrutar del Prado y de la temporada taurina a la vez, con El Escorial a menos de dos horas hacia el norte y Toledo hacia el sur, una excelente carretera a Ávila y otra a Segovia, que está a un paso de La Granja, te produce una gran desazón -dejando a un lado todas las consideraciones sobre la inmortalidad- saber que un día te morirás y no la volverás a ver.»Ernest Hemingway, Muerte en la tarde (1932)
domingo, 12 de octubre de 2008
País romántico
«Otra cosa más. Él había estado leyendo a W. H. Hudson. Esto puede sonar a ocupación inocente, pero Cohn había leído y releído La tierra purpúrea, que es un libro bastante siniestro si se lee a una edad avanzada. Relata las imaginarias y espléndidas aventuras amorosas de un perfecto caballero inglés en un interesante país romántico cuyos paisajes están muy bien descritos. El que un hombre de treinta y cuatro años lo tome como guía del contenido de la vida es tan peligroso como, para un hombre de esa misma edad, entrar directamente en Wall Street procedente de un convento francés y equipado con una colección completa de los libros más prácticos de Alger. Cohn, según creo, se tomó al pie de la letra todo lo escrito en La tierra purpúrea, como si pensara que se trataba de un informe de R. G. Dun. Ya me entienden: tenía ciertas reservas, pero tomado en conjunto el libro le merecía absoluta confianza.»
(El "país romántico cuyos paisajes están muy bien descritos" por Hudson es mi tierra, Florencio Varela, allá por la década de 1840.)
Ernest Hemingway, en Fiesta (1926).
(El "país romántico cuyos paisajes están muy bien descritos" por Hudson es mi tierra, Florencio Varela, allá por la década de 1840.)
lunes, 15 de septiembre de 2008
Una de dos
«Cuando regresó tenía la peculiar expresión de la que su hija mayor, Boo Boo, había dicho que sólo podía significar dos cosas: que acababa de hablar por teléfono con unos de sus hijos o que acababa de recibir un informe, de fuente autorizada, de que los intestinos de todos los seres humanos del mundo iban a funcionar con perfecta e higiénica regularidad por un período de una semana.»
J. D. Salinger, Franny y Zooey
sábado, 2 de junio de 2007
Nuestro primer y único y último primer plano
Fue Tim Burton quien recordó en una entrevista: “De pequeño yo soñaba con, cuando fuera grande, ser el actor dentro del traje de Godzilla. Y poder ventilar toda esa furia contenida en mi interior y mi sueño era destruir ciudades enteras”.
El problema, claro, es que después crecemos y descubrimos que el rol que nos ha deparado la vida es el de correr y tropezar e incorporarnos y mirar hacia arriba y, entonces, nuestro primer y único y último primer plano –nuestro contado minuto de fama– con la boca bien abierta por un grito.
El problema, claro, es que después crecemos y descubrimos que el rol que nos ha deparado la vida es el de correr y tropezar e incorporarnos y mirar hacia arriba y, entonces, nuestro primer y único y último primer plano –nuestro contado minuto de fama– con la boca bien abierta por un grito.
sábado, 26 de mayo de 2007
Rutina
"No puedo soportar esa clase de felicidad que dura día tras día, de una mañana a otra. Cuando alguien me habla un día y otro de las mismas cosas y en el mismo tono de voz, me enfurezco. Prometo ser un marido maravilloso, pero deme una mujer que, como la Luna, no aparezca todos los días en mi cielo."
Anton Chéjov, en una carta a un amigo
sábado, 5 de mayo de 2007
Autoestima
"Me parece que una mina piola tiene siempre el mismo problema. Eligiendo estar con alguien como nosotros, se enfrenta con esa elección diariamente, que no es la que la sociedad le exige. Me explico. Siente miedo, quiere tener hijos y vacaciones, se preocupa por el dinero que no ganamos, aunque tampoco le gustaría una pareja más -entre comillas- normal, ¿no?".
¿Que si me siento identificado? ¿Qué demonios los lleva a pensar eso?
Un personaje de C. E. Feiling
en El agua electrizada (novela de 1992)
en El agua electrizada (novela de 1992)
¿Que si me siento identificado? ¿Qué demonios los lleva a pensar eso?
martes, 1 de mayo de 2007
El cuento de un país de novela
Así se tituló un artículo de Rodrigo Fresán publicado en el suplemento aniversario número 17 de Página/12. Es una nota breve y excelente, que busca una explicación al enigma de por qué la Argentina es un país de grandes cuentistas y pocas grandes novelas, que siempre terminan pareciendo cuentos. No dejen de leerlo.
Link "El cuento de un país de novela"
Link "El cuento de un país de novela"
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