viernes, 29 de mayo de 2009

Una película del diablo

Estanislao Zeballos fue para mí mucho antes una estación de tren que un caballero argentino que escribió algunas cosas y ejerció la función pública en el siglo XIX. A través de la invitación de la Casa de América para asistir a la presentación de la película El país del diablo, el martes pasado, me enteré de que había formado parte de las expediciones inmediatamente posteriores a la llamada "conquista del desierto", la campaña de genocidio planificada y llevada a cabo por Julio Argentino Roca contra las tribus autóctonas del país. Su objetivo fue trazar un mapa "científico" de los territorios que habían pertenecido al indio y que, desde entonces, en su mayoría, les pertenecen a un puñado de terratenientes.

Lamentablemente, la película -de Andrés Di Tella, que estuvo presente el martes- es malísima. Es un documental que arranca como si Di Tella se creyera Michael Moore, reclamando un exceso de protagonismo que no le cuadra, porque no tiene carisma, no resulta gracioso ni atractivo para el espectador. Hay largas escenas totalmente prescindibles (una conversación telefónica del todo intrascendente al costado de la ruta con alguien que uno no sabe quién es, hasta que Di Tella se despide y le dice "mi amor"; la llegada a los pueblos, algún otro diálogo) y, como contrapartida, escasean las explicaciones: se muestran imágenes y se menciona casi a la pasada la zanja de Alsina, ese fastuoso delirio imaginado en 1876 por el entonces ministro de Defensa de la Nación. Pasan por la pantalla valiosos documentos, como la correspondencia del cacique Calfucurá, que son manoseados impiadosamente por el director, sin ningún cuidado.

En la segunda parte de la película el director, que antes parecía afanoso en tener protagonismo, se pierde. Ya casi no se lo ve. Hay una escena tan larga como tediosa e incomprensible de un rito que realizan los actuales descendientes de los ranqueles, en tomas nocturnas que apenas se adivinan; cargan a unos perros en la caja de una camioneta y no se entiende por qué...

Y así la película se va, termina. Por fin, tiene uno la sensación. Una película puede ser muy aburrida pero estar bien. También puede ser mala pero no tan aburrida. Cuando un documental es muy pero muy malo, como este, aburre mucho aún a los más interesados en el tema, y los deja con un poco de rabia, pensando en lo bueno que se pudo hacer y en lo malo que se hizo.

jueves, 28 de mayo de 2009

Artesano

No sé cuánto habrá tardado el viento
en estirar la llanura como
sigue haciéndolo

arrastra la tierra, trabajo de hormiga,
silencio de obrero, no tiene a quien
contarle sus triunfos pequeños,
artesanales

los barrios lo sufren
pero lo dejan hacer, lo reconocen
como a un hermano

En la cima del mundo

El preciso instante en que Messi llega a lo más alto del fútbol. Sus 169 centímetros saltan como nunca, se elevan hasta las estrellas y más allá, más alto de lo que nadie puede hacerlo hoy. Ahora sí indiscutiblemente es el rey en el panteón del fútbol: el mundo se rinde a sus pies.




miércoles, 27 de mayo de 2009

Algunas postales de una tarde entre caballos

El último fin de semana se desarrolló el 99º Concurso de Saltos Internacional, en el Club Villa de Madrid. El sábado estuve allí con mi amigo Francisco -quien consiguió las entradas- y tomé algunas fotos.


Este es Robert Smith, el inglés que ganó la primera serie que vimos, segunda de la tarde. La tercera y final, la más importante (incluso estuvo presente Ruiz Gallardón, el alcalde de Madrid), la ganó una jocketa yanqui.


El momento en que el caballo se estira para superar las vallas; estas últimas promocionan la campaña para que las olimpíadas de 2016 se realicen en Madrid.


Otro salto. De fondo, las banderas de los países de donde provenían todos los concursantes. La segunda de izquierda a derecha es la argentina.


Otro salto.


Por supuesto, la gente que va a estas cosas es súper cheta/pija, como dicen acá (con perdón). Aquí, una señora que se protegía de la molesta llovizna con su paraguas.


Las niñas con sus botas de montar. Qué nivel.


Y, como no podía ser de otra manera, la presencia argentina. Dentro de poco escribiré un post sobre algo que no deja de pasarme: cada vez que salgo a la calle, en cualquier lugar de Madrid, me cruzo con alguien con una remera, la campera, un gorro, lo que sea, que dice Argentina. En este lugar vi a dos personas: el primero con una campera con la bandera en la espalda.


Y el segundo, con un buzo:


Y había hasta un puesto con productos argentinos. Es que, claro, nuestro polo es de exportación...

Recambio

Yo creo que River está tocando fondo. No me animo a decir que ya tocó fondo, con todos estos fracasos, eliminaciones, goleadas en contra, etc., porque varias veces ya lo dije y luego el mismo plantel me demostró que podía caer aún más bajo. Creo que se debe cambiar completamente el modo de dirigir el club y, en lo referente a los futbolístico, hacer una depuración completa del plantel. Algo como lo que está haciendo Gallego en Independiente, pero de modo más prolijo; es decir, que terminado este campeonato, se les diga a los prescindibles: "Muchachos, búsquense equipo, porque acá no juegan más".

Los que, a mi criterio, deberían irse indefectiblemente: Barbosa, Ojeda, Cabral, Gerlo, Nico Sánchez, Quiroga, Villagra, Abelairas, Archubi, Barrado, Nico Domingo, Robert Flores y Rosales. Sin dudarlo.

Luego hay un segundo grupo con el que habría que sentarse y plantear seriamente si están dispuestos a continuar pero cambiando el chip: Vega, Ferrari, Ahumada, Augusto Fernández y Fabbiani.

Y, por otra parte, el pequeño grupo de los que, por calidad, presencia, historia e incluso importancia simbólica, podemos llamar imprescindibles, en torno a los cuales debiera reconstruirse el equipo: Gallardo, Falcao, el Burrito Ortega y Buonanotte.

Si nos sacamos de encima a los 13 del primer grupo, vendiéndolos y sacando algo de guita, ¿no se puede reforzar el equipo con tres o cuatro jugadores buenos de verdad? Un refuerzo por línea, pero jugadores de real categoría. Y si hay que invertir dinero, se lo invierte. Lo que no se puede seguir haciendo es comprando tipos de medio pelo, a los que no les da el cuero para jugar en River. Si hiciera una lista de los jugadores medio pelo comprados durante la gestión Aguilar, me saldría un post más largo que este. Se compra un jugador bueno por línea (uno o dos zagueros, un volante, un delantero) y se arma un equipo que juegue bien, con el aporte de los pibes que vienen haciendo tan buenas cosas en las juveniles. Y se les da tiempo. En un par de años, volvemos a tener el mejor equipo de la Argentina y uno de los mejores de América.

¿Que no se puede esperar un par de años? ¿Y cuántos pares de años hace que venimos esperando un equipo que juegue bien?

martes, 26 de mayo de 2009

Oficio terrestre

Caminando hace poco por Valladolid di con una librería de viejo. En las ciudades españolas las librerías de viejo son mucho menos comunes que en la Argentina, y sus esporádicas apariciones en mis paseos suelen ser motivo de una secreta euforia. Esta de la que ahora les hablo, además, está en una situación particular, en una pequeña construcción que está metida en una plaza; es una cosa muy rara. Pero bueno, ahí está, y allí entré, con la siempre renovada ilusión de encontrar algo valioso por poco dinero.

Y vaya si lo hallé. Ese oficio terrestre de los bibliófilos que es revolver entre los viejos ejemplares en busca de un tesoro escondido que no sabemos qué es hasta que lo encontramos, me deparó un ejemplar de la segunda edición del libro Los oficios terrestres, de Rodolfo Walsh, Editorial Jorge Álvarez, 1966. Le pregunté al señor librero -un caballero vestido con elegancia y que lleva muchos años en este mundo, evidentemente- por su precio y me dijo "un euro y medio". Así que me lo llevé, por lo que cuesta una caña de cerveza. Y fui feliz, del modo en que somos felices solamente los que andamos por la vida a la espera de que una librería de viejo nos salga al paso.

lunes, 25 de mayo de 2009

Tristeza

Anoche me conecto a internet y, por chat, sin que medien saludos ni introducciones, un amigo me dice desde Argentina: "¿Te enteraste?". "¿De qué?", respondo. "Entonces no te enteraste", dice. Y luego me da una de esas noticias terribles, me cuenta que pasó una de esas cosas que no deberían pasar. Murió una chica conocida de ambos. No diré que era mi amiga, pero sí muy conocida, una chica con la que yo había conversado muchas veces, con la que compartido cosas, habíamos coincidido en muchos lugares, con amigos en común... Tenía 24 ó 25 años, creo, no estoy seguro. Hace poco se había recibido de abogada y se había ido a vivir sola a Buenos Aires. Encontraron su cuerpo en el baño de su departamento; hasta anoche no se sabía la causa de la muerte (en el momento en que escribo esto, ya deben saberla). La noticia me impactó muchísimo. Me shockeó, me llenó de incredulidad primero, de desazón después... Entré a su perfil en facebook, pensé en escribir algo allí, no lo hice. Al rato el mismo amigo que me dio la noticia me contó que sintió la necesidad de hacerlo, y que varias personas hicieron lo mismo. Sin ponerse de acuerdo. Mensajes cariñosos, de despedida. Con mi amigo hablábamos después de cómo las nuevas formas de comunicación se meten en nuestras vidas: facebook convertido en espacio de mensajes para quien acaba de irse. Yo le decía que en mi mente, como quien recontruye una y otra vez el momento en el que personalmente le dan una mala noticia, no paraba de repetirse la imagen de la pantalla de la computadora con la ventana del chat y allí sus palabras, su mensaje: "murió...". No lo puedo creer. No puedo dejar de pensar en lo mal que la debe estar pasando su familia, en el horror de quien se la haya encontrado, en la tristeza indescriptible que debe significar. Recuerdo las últimas veces que la vi, que hablé con ella. "¡Qué bueno!", me dijo con alegría sincera por mí cuando le conté que había comenzado una pasantía en Clarín. Hace unos meses comentó una foto mía que puse, precisamente, en facebook. Yo le respondí. Ese fue mi último contacto con ella. Ahora la seguiré teniendo como contacto en facebook, aunque ella ya no esté para actualizar nada. Mi amigo recordaba la última vez que chatearon: se dijeron el clásico "un día tenemos que juntarnos a tomar unos mates". Él había coordinado un grupo del que ella formó parte hace unos diez años; ella era, por entonces, poco más que una nena. Yo también coordiné, en 2002, un grupo en el que participaba ella. Durante todo el año. Qué horror. Qué pena. Me pregunto por qué pasan estas cosas. No hay respuesta. Qué día más triste.

viernes, 22 de mayo de 2009

Perturbaciones

Anoche estuve en la presentación del libro Perturbaciones, una antología de cuentos fantásticos españoles (más o menos) contemporáneos. Los presentadores -el editor, el antólogo y tres de los cuentistas seleccionados- nombraron mucho a Borges, Cortázar y Bioy Casares, lo cual representa una idea clara de la importancia de la literatura argentina en el ámbito. También me llamó la atención la insistencia (lo dijeron por lo menos cuatro o cinco veces) en diferenciar el fantástico literario tradicional, como los de las obras de esos autores argentinos, de lo que hoy puede encontrarse en los anaqueles de las librerías bajo el rótulo de fantástico: las obras de Tolkien y sus cientos, miles de seguidores.

Después fui con dos amigos -español él, uruguaya ella- a tomar algo por ahí. Ella, además de ser uruguaya, vive en Bilbao, por lo cual aproveché para preguntarle cómo (se) vivió en el lugar la final de la Copa del Rey la semana pasada entre el Athletic y el Barsa. Me contó que la ciudad también sufrió perturbaciones. Fue casi un día feriado; toda Bilbao se paralizó, hubo actividades en las calles, el metro -que habitualmente termina sus servicios a las 23- anduvo casi toda la noche, etc.

Esa noche ella estaba en casa de amigos, y allí vio el primer tiempo del partido. Quiso aprovechar el entretiempo para ir a su casa (en Barakaldo, un pueblo que queda al lado de Bilbao y al que se accede por medio de una de las dos redes de metro); cuando bajó al andén lo encontró lleno, llenísimo, y no pudo viajar en el primer tren que llegó, por lo cual decidió esperar el siguiente. Pero no hubo siguiente. Una persona de seguridad le dijo que el siguiente llegaría 50 minutos después, cuando terminara el partido, y que no podía quedarse dentro de la estación esperándolo, porque la estación se cerraba. TODOS se iban a mirar el segundo tiempo. Como se quedó sin metro, ella se volvió a la plaza a mirarlo, también, en pantalla gigante; lo malo fue que en lo que tardó en hacer el trayecto el Barsa metió los tres goles que sellaron el 4-1...

Como todo tiene que ver con todo, volví a casa y prendí la tele y allí estaba Andreu Buenafuente haciendo un viaje en avión Barcelona-Barcelona, como la Copa y la Liga y ojalá la Champions. Y después de que una uruguaya me hubiera hablado de fútbol, me fui a dormir con un 1-0 parcial de Defensor Sporting en Buenos Aires. Esta mañana comprobé lo agradable de la sensación de que lo que empieza bien, termine bien.

[ PD: El blog está muy futbolero últimamente, lo reconozco. Pero bueno, es lo que hay. Y se viene un post sobre los jugadores que creo que tienen que irse de River cuanto antes. Es una especie de catarsis, je. ]