jueves, 22 de marzo de 2007

Diálogo con un niño (2)

-¿Cuando vos eras chiquito quién era el capitán de la selección?
-Maradona -dije.
-¿Y después?
-Después fue Ruggeri.
-Ah... -dijo el nene, abriendo mucho los ojos-. Ahora es un técnico.

miércoles, 21 de marzo de 2007

La entrevista a Báñez en el blog de Báñez

Un par de posts más abajo hice mención a la entrevista que le realicé al escritor platense Gabriel Báñez y que apareció publicada en el último número de la revista Teína. La semana pasada, Báñez incluyó el link en su blog, bajo el título "Escritura antes que literatura", lo cual generó algunas lecturas y comentarios interesantes. Sobre todo, porque las ideas expresadas por el escritor son muy valiosas. Mueven la sesera, como me dijo alguien por ahí. Parece autobombo, pero de verdad recomiendo su lectura. Las ideas de Báñez lo valen, a pesar de la torpeza del entrevistador.

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martes, 20 de marzo de 2007

Diálogo con un niño (1)

-¿Y no viste si hay otro partido?

Yo no pude evitar reírme. El nene (del que yo sabía muy pocas cosas, entre ellas que tiene 8 años y que es hincha de Boca) lo dijo con un tono de verdadera decepción.

-No sé -dije-, pero igual yo quiero ver éste.

"Éste" era Rosario Central-San Lorenzo, el sábado pasado. Vale aclarar que ambos, él y yo, de alguna manera, teníamos los mismos derechos sobre el control remoto. Sólo que yo había llegado primero.

-Hay uno de México, creo... -agregué.
-Ah, pero de México no... Si fuera de Europa, sí, cambiábamos.
-Igual yo prefiero los partidos de acá que los de Europa.
-Pero los de allá hacen más jugadas, llegan más al arco...
-Sí, y hay mejores jugadores -sonreí-. Pero yo prefiero los de acá.
-Claro, porque son de tu país -afirmó él, serio.
-No sé si es por eso, pero prefiero los de acá.
-Ah -dijo él.

Después salió, se fue a cenar con sus padres. Yo me quedé viendo hasta el final el triunfo de San Lorenzo, que sigue puntero.

lunes, 19 de marzo de 2007

En el campo

En los últimos días estuve en Junín, cubriendo Expoagro 2007 para Clarín.com. Publiqué algunas notas (por ejemplo, ésta y ésta y ésta y ésta y ésta y ésta y ésta y ésta).

lunes, 12 de marzo de 2007

«La literatura es inamovible. A mí me interesa la escritura, que es algo vivo, anárquico, tumultuoso»

Así se titula la entrevista que le hice a Gabriel Báñez y que apareció publicada en el último número de Teína, que ya está online. El tipo me dijo algunas ideas muy interesantes; no estaba interesado en hablar de su obra sino de literatura, o mejor dicho: de escritura, que no es lo mismo, como él lo explica. Para leer un fragmento, hacé click en "Seguir leyendo".

Un fragmento:

En las solapas de muchos de tus libros se te califica de «secreto», así, entre comillas. ¿Vos te considerás un escritor secreto?
No. Lo que pasa es que no me interesa mucho la literatura. Me importa la escritura, que es distinto. Sobre la literatura uno puede establecer cierto canon, lo que es la academia y el mercado, esa tensión. Pero a mí me importa la escritura. Y en la escritura, en el campo del lenguaje, creo que nadie es secreto. Creo que todos decimos apenas lo que podemos decir.

Esta diferenciación entre literatura y escritura vos ya la mencionaste en entrevistas anteriores. ¿Considerás la literatura como lo que está dentro de esa tensión mercado-academia?
No. O en parte. Me parece que literatura es lo consagrado, lo estatuido, algo así como lo inamovible. Sobre esa preceptiva rige el canon y establece «esto es literatura», «aquello no es», «esto se acerca». En cambio, la escritura es lo opuesto, algo orgánico, vivo, anárquico, tumultuoso, imperfecto. Me interesa mucho la imperfección, me interesa recostarme sobre la escritura porque ahí es donde se advierten las fallas, donde respira un texto, donde aparece el equívoco. La literatura es algo así como la idea, es un fósil, un organismo que estuvo vivo en algún momento y que ya es un organismo muerto. En cambio, la escritura me parece lo vivo, lo erróneo.

Ir a la entrevista completa.


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sábado, 10 de marzo de 2007

Y nos dieron las 10

Hace unos días una chica me mandó un mail en el que me contaba su historia: se casa a fines de este año, y en su fiesta de bodas quiere -como hizo algún amigo mío- bailar, en lugar del vals, una canción de Joaquín Sabina. No cualquier canción, sino la versión de "Y nos dieron las 10" con la que Panchito Varona y Antonio García De Diego ingresaron al escenario en los recitales de diciembre en Boca. Decía que la estaba buscando frenéticamente desde el día del concierto. Que hasta se había contactado con Pancho, quien le había informado que se trata de una versión interpretada por la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, México, y que ni él ni Joaquín sabían bien cómo les había llegado. Y que, además, no la tenía a mano. Lo que me pedía a mí era un contacto con el productor de los shows de Sabina en la Argentina, con la esperanza de que él pudiera ayudarla.

Le respondí diciéndole que le daría ese dato, pero que debería ser luego, ya que no tenía los datos conmigo en ese momento.

Al día siguiente, antes de que pudiera mandarle esa información, la misma chica me escribió: "No me lo creerás, pero hace apenas unas horas recibimos un mail de Pancho Varona en donde nos adjuntaba la versión de 'Y nos dieron las diez'...". Yo, como no podía ser de otra manera, le pedí que me la pasara. "Cómo no", me dijo al enviármela, "hay que hacerla circular".

Así que aquí cumplo. Disfrútenla.

viernes, 9 de marzo de 2007

Moby Dick

En estos días terminé de leer Moby Dick. Una novela gigante. Gigante por su tamaño: 620 páginas. Pero también por su contenido, su estructura y por la pasión con la que está escrita. La pasión de Melville por las ballenas se denota en cada frase, en cada línea de la novela.

Fue publicada en 1851, poco después del Facundo, de Sarmiento. Y hablo de ese libro porque de alguna manera se le parece: enciclopédico, enorme, mezcla de ensayo con narración, incluye anécdotas, descripciones de personajes, oficios, etc., etc. La gran diferencia, obviamente, es el contenido político del Facundo que no está en Moby Dick. También me recordó cosas del Quijote y de tantos otros clásicos: los “errores” del texto. Los detalles en los que el autor no reparó y que, sin embargo, le dan un toque de excepcional grandeza a la obra.

Una vez leí que Rodrigo Fresán –uno de los escritores preferidos de este blog– dijo que Moby Dick era una de esas novelas de las que, para un escritor de nuestro tiempo, era “difícil” entender cómo pudo ser escrita sin un procesador de texto. Moby Dick es la novela que causa la locura de Zelig, el personaje de Woody Allen. Moby Dick les leen a los enfermos que se recuperan una temporada en Despertares, la película con Robert De Niro y Robin Williams. Moby Dick es una de esas novelas que hay que leer antes de morirse.



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Cursor humano

Esto es absolutamente genial. Sólo vayan, esperen que se cargue y vean. Después me cuentan.