viernes, 30 de junio de 2006

Lo glorioso y lo groso de ser argentino

El sueño se terminó. Argentina perdió con gallardía y por penales frente a Alemania, y quedó eliminada de la Copa del Mundo. Poco a poco volveremos a nuestros anormales cauces normales, a prestar atención a los aumentos de sueldo del presidente, a los superpoderes permanentes que se otorga el ejecutivo y esas nimiedades con que los medios ocupan sus huecos en los lapsos entre mundial y mundial.

Pero antes, un detalle. Quilmes estrenó un comercial futbolero que se llama "Benditos" y le duró poco, pero que yo creo que está bueno. Véanlo:




En eBlog hubo toda una polémica sobre si está bueno o no: unos dicen que toca el sentimiento, otros que es patriotero. Tal vez ambas cosas sean ciertas. Más allá de eso, yo quiero señalar algo que no vi ni escuché en ningún lado: la letra es un plagio de una canción muy poco conocida de Joaquín Sabina, que se llama "Benditos malditos" y está en el disco Diario de un peatón, de 2003. El texto del comercial lo copio a continuación; para compararlo con la letra de Sabina, hagan click aquí.

Bendito sea el mundial con que soñamos,
bendito cada nombre que ha sido designado,
benditos los pibes que siempre sacamos,
el peso de la historia, el respeto ganado.

Malditos sean los recuerdos dolorosos,
maldita la impotencia, la injusticia que vivimos,
el volvernos a casa cada uno por su lado,
las finales sin jugar, el quedar en el camino.

Bendita la anestesia general a los dolores,
las tristezas que curamos con abrazos,
las gargantas que se rompen por los goles,
el sentirnos los mejores por un rato.

Malditos los sorteos y los grupos de la muerte,
los controles sin azar que signaron nuestra suerte,
malditos los mezquinos, los que juegan sin poesía,
los que pegan, los que envidian, los que rompen y lastiman.

Bendito sea el orgullo con que entramos a la cancha,
el potrero y la pelota no se manchan,
la TV que repite la gambeta,
inflar las redes de los otros, inflar el pecho de los nuestros,
merecer la camiseta,
los turistas, los cronistas, los sponsors, los amigos,
el himno y las mujeres siguiendo los partidos.

Benditas las cábalas que dan resultado,
las risas y el llanto que guardaremos tanto,
y bendito ese momento que nos regala el fútbol
de poder cambiar nuestro destino
y sentir otra vez y frente al mundo
lo glorioso y lo groso de ser argentino.

(Quilmes, del lado del corazón)

Si no hay ninguna referencia a Sabina, y si la canción es poco conocida, por lo cual la referencia pasa inadvertida, no se trata de un homenaje ni de un recurso de intertextualidad. Es plagio. La publicidad, como tantas otras cosas, apesta.

Compras en Buenos Aires, mujeres en Praga

Hace unos días realicé mi primera compra a través de Internet, de Mercado Libre. A pesar de que conocía a varias personas que habían realizado transacciones por esa vía, confieso que todavía me daba un poquito de temor. Que viniera fallado, que me estafaran y luego no supiera dónde reclamar... En fin, buscaba un libro que me recomendaron y no encontraba por ninguna parte: Dos mujeres en Praga, de Juan José Millás, cuya portada se ve aquí al ladito [click sobre la imagen o aquí para agrandar]. Lo encargué y fue todo perfecto: me lo llevaron a donde yo pedí, con puntualidad, y el artículo está en perfecto estado. Valió la pena.

El libro es muy bueno. No había leído nada de Millás, y esta novela es de una lectura muy ágil. Se nota que el tipo tiene mucho oficio narrativo, y además la trama de la que uno no se puede despegar hasta el final del libro. Hay una mujer que se cree sus propias mentiras y nunca se sabe cuándo miente y cuándo dice la verdad, un escritor que se pregunta todo el tiempo si quiere seguir siéndolo, un periodista tironeado por la ficción pero que cree que no puede escribir nada más que historias y reportajes basados en datos de la realidad, otra mujer que para descubrir el lado izquierdo de su vida decide inmovilizar su lado derecho...

Muy recomendable.

jueves, 29 de junio de 2006

Cervantes vio que podía vivir de su literatura

"Cervantes encarna la realidad de un escritor que empieza a convertirse en autor. Hasta entonces un escritor había sido un hombre que ejercía su labor en un convento, rodeado de libros en una extensa biblioteca, o alguien que ejercía esa misma función pero al servicio de un noble. Pero Cervantes empieza a percibir que puede vivir del producto de su escritura".

La cita es de Javier Blasco, autor de una (nueva) biografía del autor del Quijote, que se publicó en estos días. Sale hoy una entrevista en un diario español.

¿Cuántos hoy en día ven que pueden vivir de su literatura?

martes, 27 de junio de 2006

Consejos para periodistas noveles

¿Qué consejo le darías a un periodista que recién comienza su carrera?

Mi consejo es: armen un blog, abandonen todo prejuicio sobre lo que está bien y lo que está mal, quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Manténganse lejos de editores «con experiencia» y hasta de las editoriales. Escriban sobre cosas interesantes, no sobre cosas que los periodistas creen que son interesantes o importantes. Escriban para su audiencia, pero no necesariamente lo que su audiencia quiere. Exploren en Internet, estudien Internet (...) Todos los días anoten una idea nueva, buena, mejor, que leyeron en Internet (¡si no la encontraron están trabajando mal!) e identifiquen, escriban y repudien una práctica anticuada de la prensa impresa. Aprendan a repudiar a la prensa impresa. Lean cosas distintas que sus colegas argentinos… ¡Piensen cuál es su tag predilecto! Piensen que si no saben qué es un tag es hora de aprenderlo. No mientan. Y si no, dedíquense a otra cosa.

Este es un fragmento de la entrevista que le hice a Julián Gallo para la revista Teína, una publicación digital argentino-española que se edita cada tres meses.

Links:
Home de Revista Teína
Entrevista a Julián Gallo (completa)

lunes, 26 de junio de 2006

Cosmobolita

Tomado del periódico El vocero boliviano, que se hace en Buenos Aires para la numerosa comunidad boliviana en la Argentina. El texto de la nota es de mi compañero Juan Carlos Salinas Cortez.

domingo, 25 de junio de 2006

La lluvia inspiradora

Dicen que el dinero no hace la felicidad pero ayuda muchísimo a conseguirla. ¿La lluvia hace la tristeza? ¿Ayuda?

Aguante el inventamiento de palabras

Por estos días, en Avellaneda se pueden ver afiches con el anuncio de la creación, por parte de la Municipalidad, de un "registro de casas intrusadas". ¿Intrusadas? ¿Hace falta inventar una palabra tan fea?

La necesidad de crear una palabra nueva aparece cuando el idioma no nos provee de una adecuada para manifestar lo que deseamos. Eso se da al querer referirnos a algo recién inventado o descubierto, pero también cuando las palabras viejas varían su significación. Es decir, cambian sus connotaciones, se alteran sus campos semánticos. Las casas en Avellaneda, evidentemente, ya no son "tomadas" ni "ocupadas": ahora son "intrusadas".

Por eso hubo que inventar "vigilador", cuando el término vigilante fue convertido -además de en una factura de panadería- en un adjetivo peyorativo.

Y después estamos los periodistas. Dolina escribió:

Los periodistas -y la gente en general- creen que todo texto destinado a la publicación debe presentar un aspecto distinguido. Y para lograrlo apelan a toda clase de complicaciones y adornos de mal gusto.

Así, para decir que llueve se habla de "precipitaciones pluviales"; para mentar a un muerto se acude a la horripilante palabra "occiso"; los caballos son "equinos" y los cantantes negros son "intérpretes de color".


Basta prestar un poco de atención a estos días saturados de periodistas deportivos para comprobar los ultrajes que se cometen contra el idioma. Jugadores que "recepcionan" un pase, que practican un "cruzamiento" de la pelota...

Sé gual, con que se entienda... ¿O no?

viernes, 23 de junio de 2006

¿Cuál es el lado de allá?

¿Cuál es el lado de allá? ¿Cuál es el de acá? ¿Cuándo estamos adentro y cuándo afuera? ¿Cuántas veces te creíste el único y no eras ni siquiera uno de ellos?

Todo es relativo, así que si me cuelgo del travesaño y consigo un punto podré mover el mundo, pero no conoceré nunca las mieles del triunfo y la dignidad del fracaso. El destino es una esfera cuyo centro está en todas partes, y su perímetro en ninguna. La vida es una cárcel con las puertas abiertas. Y la ciudad donde vivo es el mapa de la soledad. ¿Del lado de acá o del lado de allá? A mitad de camino entre el Infierno y el Cielo, yo me bajo en Constitución, en Once, en Retiro, en La Plata, en Florencio Varela, mi lugar en el mundo, mi Patria.

En la manchega llanura le pedí al Caballero derrotado que me hiciera un sitio en su montura, y me lo hizo. Después de mucho andar le pregunté adónde conducía aquel camino. Entonces me miró y me dijo que no había camino, sino estelas en la mar. Y cruzamos la línea. Ahora estamos del lado de allá.