Estoy muy feliz. Yo -lo reconozco- fui uno de los que cuando se enteraron de que el rival de River en los octavos de final de la Copa era Corinthians pensaron que no tenía chances. Era el campeón brasileño, tienen a dos de los mejores jugadores argentinos, gastaron no sé cuántas decenas de millones en el equipo... y para oponerle, ¿qué teníamos?: un equipo que se venía cayendo a pedazos, jugando cada vez peor, con una increíble seguidilla de lesionados, que no puede cuidar los resultados y le hacen goles sobre el final de todos los partidos...
River jugó en gran nivel los dos partidos. Bueno, los diarios lo cuentan mejor que yo. No sé si River podrá llegar mucho más lejos en esta Copa. Pero cuando pienso en lo que metió el equipo, en las camisetas de Boca que había en la tribuna del Corinthians, en los hinchas de Boca que estaban en el bar de 7 y 43 en La Plata donde vi el primer partido y que cargaban a los de River diciendo que en Brasil nos llenaban la canasta, que por la Libertadores ellos nunca habían perdido contra equipos extranjeros en esa cancha, que River sólo había ganado un partido en Brasil en su historia y dos partidos como visitante en el año, bueno, todo eso, me pongo muy feliz, qué quieren que les diga.

Ya sé, van a decir que pongo cosas de fóbal sólo cuando gana River. Lo cierto es que estuve por poner algo previo a este partido y no me hice tiempo. Pero de última: sí, pongo cuando River gana, ¿y qué? Pero si quieren ver algo de lo que opinaba antes, lo pueden ver en los comentarios de un post de Sergio en Gajos del Oficio.